La historia del motor i-CTDi diésel nació de la
aversión que el Ingeniero Jefe de Honda, Kenichi Nagahiro,
tenía por los motores diésel. Mr. Nagahiro es el creador
del galardonado motor VTEC y de los motores de nuestros
Fórmula 1. Alguien le preguntó: «¿Cree usted
que le podría gustar un diésel?». Su respuesta fue:
«Sólo si es el mejor». Y empezó de cero.
Hoy en día, el resultado es el ligero 2.2 litros i-CTDi de 140
CV, motor que incorpora el nuevo Honda CR-V. Para mejorar la
rigidez del núcleo del motor, se ha usado un método de
fundición revolucionario. Esto ha dado lugar a uno de los
motores diésel más silenciosos y refinados. En realidad,
gracias a su mayor par motor, su gran capacidad de respuesta y su
extraordinaria aceleración, probablemente usted no se
dará ni cuenta de que es un diésel. Sólo se
dará cuenta por su consumo mixto de tan sólo 6.5 l/100
km.
En Honda creemos que probar los coches en las condiciones
más duras ofrece los mejores resultados. La prueba está
bajo el capó del nuevo CR-V: el
motor i-VTEC de 2.0
litros. Diseñado inicialmente para nuestros coches de
Fórmula 1, se ha comprobado que la tecnología VTEC
funciona igual de bien sobre la carretera. Lo confirman más de
15 millones de unidades VTEC fabricadas en los últimos 15
años, demostrando una fiabilidad total.
El secreto del motor es un microordenador que controla
electrónicamente la sincronización de las válvulas.
El resultado: el motor usa siempre el mínimo combustible para
el rendimiento que necesita. El i-VTEC tiene una eficacia de
consumo de un motor de 1,8 litros y la potencia de un motor de
más de 2 litros. Por esto es probable que al pisar el
acelerador, se perciba la fuerza del Fórmula 1 que fluye por
el interior del Honda CR-V.