Creemos que los coches no sólo se
conducen, se sienten. Esta máxima es real en todos nuestros
deportivos, por eso también la aplicamos al Honda
CR-V.
Para que el conductor reciba una respuesta más ágil,
hemos bajado el centro de gravedad del CR-V 35 mm. No parece mucho,
pero si le sumamos las llantas de aleación de 18 y una
plataforma más ancha, estos pocos milímetros consiguen
que el Honda CR-V dé muestras de una agilidad que normalmente
sólo se encuentra en los deportivos.
Con un coeficiente aerodinámico de 0,38, uno de los
más bajos de su categoría, el CR-V ofrece potencia con un
consumo óptimo de combustible.