Las pistas de Suzuka y Motegi, en
Japón, se encuentran entre las más valoradas del mundo de
la competición. Sin embargo, no son únicamente pistas de
Fórmula 1. Nuestros ingenieros suelen usarlas para probar las
prestaciones y la fiabilidad de los nuevos coches.
Para nosotros, estas pistas son como un laboratorio donde poder
probar nuestra tecnología al límite. El resultado son
unos motores y una tecnología que provienen directamente del
mundo de la competición. Y, sin duda, todo lo que funciona en
la pista lo aplicamos a los coches que fabricamos para la
carretera.