El cambio no es cosmético. La nueva “H” apuesta por líneas más limpias, proporciones estilizadas y una presencia más tecnológica. El objetivo es acompañar visualmente el salto estratégico de la compañía hacia la electrificación y las soluciones inteligentes de movilidad. Según la firma, el emblema simboliza “dos manos extendidas”, una metáfora de cercanía con el cliente y de apertura a nuevas posibilidades. Es, en esencia, una invitación a mirar hacia delante sin renunciar a la herencia.
Porque si algo caracteriza al logotipo de Honda es su continuidad. Desde su introducción en los años sesenta, la “H” apenas ha cambiado. Esa estabilidad ha construido un reconocimiento casi instantáneo: basta una silueta cromada en el frontal para saber de qué marca se trata. La sencillez siempre ha sido su fuerza. Sin artificios, sin dobles lecturas. Solo una letra convertida en promesa de confianza, calidad y fiabilidad.
