MotoGP regresó a Brasil por primera vez en más de 20 años y lo hizo con una carrera vibrante en el Autódromo Internacional de Goiânia – Ayrton Senna. La prueba, reducida a 23 vueltas por las condiciones de la pista, mantuvo la emoción de principio a fin ante una afición entregada.
Desde el inicio, las altas temperaturas y el desgaste de los neumáticos marcaron el ritmo de la carrera. En este contexto exigente, los pilotos de Honda supieron gestionar sus estrategias para mantenerse en la lucha por los puntos.
