El vídeo es un homenaje a esa idea de que los objetos, cuando están bien diseñados, también pueden hacer música. Y a que el automóvil puede formar parte de la cultura urbana desde un lugar más creativo, más amable, más humano.
Pero la relación entre el Honda Jazz y el jazz como estilo de vida es más profunda de lo que parece y vas más allá de este guiño artístico.
El jazz exige atención al detalle, capacidad de respuesta, sensibilidad para adaptarse al entorno y un fuerte sentido de la armonía. No muy distinto de lo que ofrece el Jazz e:HEV: un híbrido autorrecargable, que no necesita enchufe, con tecnología e:HEV de última generación, capaz de pasar de la conducción eléctrica a la térmica de forma automática, sin que el conductor tenga que intervenir. Esa fluidez, ese juego de transiciones casi imperceptibles, recuerda mucho a una buena sesión de improvisación musical. Todo sucede con naturalidad, sin forzar, pero con precisión.