El proyecto aborda un problema muy real: en muchas regiones africanas, la falta de infraestructuras viarias limita el desarrollo económico y dificulta la movilidad de personas y mercancías. Según explica Honda, únicamente alrededor del 20% de las carreteras del continente están pavimentadas y muchas presentan un importante deterioro.
A este hecho se suma un desafío global: la creciente escasez de recursos naturales utilizados tradicionalmente en la construcción, como arena y piedra triturada. Además, estos materiales presentan variaciones de calidad según su origen geológico, algo que afecta directamente a la durabilidad de las infraestructuras.