La inspiración detrás de este concepto tiene su origen en la infancia de Tomoyuki Yamagami, responsable del proyecto Prelude. Cuando era niño, Yamagami disfrutaba construyendo y pilotando planeadores teledirigidos junto a su abuelo. Aquellas experiencias despertaron una fascinación por el vuelo que le acompañaría durante toda su vida. Años más tarde, ya convertido en ingeniero de Honda, tuvo la oportunidad de pilotar un planeador real. Aquella experiencia confirmó algo que llevaba tiempo imaginando: la sensación de desplazarse con suavidad, precisión y armonía podía trasladarse también al mundo de la automoción.
De esa idea nació Unlimited Glide. Crear un automóvil capaz de ofrecer una sensación similar a la de un planeador moderno. No se trataba únicamente de velocidad o prestaciones. La ambición era desarrollar un vehículo que transmitiera fluidez, ligereza y una conexión natural entre conductor, máquina y entorno.