Julio 30, 2026

Del primer kilómetro al último, y más allá: así impulsa Honda la segunda vida del automóvil

Mundo Honda

La sostenibilidad de un automóvil no depende únicamente de lo que consume mientras circula. También importa cómo se fabrica, los materiales que incorpora y qué ocurre con ellos cuando el vehículo deja de utilizarse. Con una estrategia que abarca todo el ciclo de vida del producto, Honda trabaja para que cada coche aproveche mejor los recursos, genere menos residuos y pueda seguir aportando valor incluso después de recorrer su último kilómetro.

Cuando hablamos de sostenibilidad en el automóvil, solemos pensar en el consumo de combustible, la electrificación o las emisiones durante la conducción. Sin embargo, el impacto de un vehículo comienza mucho antes de que llegue a la carretera y continúa después de su último trayecto. La extracción de materias primas, la fabricación de componentes, el mantenimiento, la reutilización de piezas y el tratamiento del automóvil al final de su vida forman parte de una misma historia.

Por eso, avanzar hacia una movilidad más sostenible exige mirar el vehículo en su conjunto y durante todo su ciclo de vida. Para una compañía como Honda, capaz de intervenir en el diseño, el desarrollo tecnológico, la producción y los servicios asociados a la movilidad, la economía circular representa tanto una responsabilidad como una oportunidad para transformar el propio modelo de negocio.

Diseñar pensando en lo que ocurrirá después

Honda sitúa la utilización eficiente de los recursos entre sus prioridades ambientales. Dentro de su estrategia global Triple Action to ZERO, la compañía aspira a utilizar un 100 % de materiales sostenibles en 2050, junto con la neutralidad de carbono y el empleo de energía libre de carbono. Como objetivo intermedio, se ha propuesto alcanzar en 2030 una proporción del 30 % de materiales reciclados y de origen biológico en los vehículos eléctricos fabricados en Japón.

Cumplir estos objetivos no depende únicamente de sustituir una materia prima por otra. La circularidad comienza en la fase de diseño. Honda trabaja en la reducción del número de materiales diferentes utilizados en una misma pieza, en estructuras que faciliten la separación de sus componentes y en métodos de fabricación compatibles con materias primas recicladas.

Un vehículo más fácil de desmontar permite recuperar materiales con mayor pureza y calidad. Esto resulta especialmente importante en la automoción, donde los materiales reciclados deben cumplir requisitos técnicos, de resistencia y de seguridad muy elevados. El propósito es que los recursos procedentes de un automóvil puedan volver a utilizarse en la fabricación de nuevos vehículos, un proceso denominado reciclaje horizontal o Car to Car.

Del residuo al nuevo recurso

Actualmente, alrededor del 90 % de los recursos empleados para fabricar un automóvil nuevo procede de materias primas vírgenes. Aunque aproximadamente el 70 % de los materiales obtenidos al desmontar los vehículos se recicla o reutiliza, buena parte se destina a aplicaciones de menor exigencia en otros sectores. Honda quiere evolucionar desde este modelo hacia un circuito cerrado, en el que se reduzca la extracción de nuevos recursos y se maximice su recuperación dentro de la propia industria del automóvil.

Para conseguirlo, la compañía colabora con empresas especializadas en materiales, componentes, desmontaje y reciclaje. Honda forma parte, por ejemplo, del BlueRebirth Council, una iniciativa que busca desarrollar una cadena integrada entre fabricantes y recicladores. Entre sus líneas de trabajo se encuentra el desmontaje automatizado de vehículos mediante robótica, sensores e inteligencia artificial, con el objetivo de recuperar materiales de mayor pureza y en volúmenes adecuados para fabricar nuevos componentes.

Honda también ha desarrollado, junto con Idemitsu Kosan, un compuesto de resina obtenido mediante reciclaje químico de plásticos procedentes íntegramente de vehículos al final de su vida útil. En colaboración con Toray, trabaja además en una tecnología capaz de devolver el nailon a su estado molecular original, con el propósito de obtener material reciclado con prestaciones equivalentes a las de una materia prima nueva.

Baterías que siguen siendo útiles

La segunda vida adquiere una importancia especial en las baterías de los vehículos eléctrificados. Una batería que deja de reunir las condiciones necesarias para su utilización en un automóvil puede conservar capacidad suficiente para almacenar energía de forma estacionaria.

A través de ALTNA, la empresa conjunta creada por Honda y Mitsubishi Corporation, se plantea un modelo que combina el leasing de vehículos eléctricos, la supervisión del estado de sus baterías y su posterior recuperación. Tras su utilización en el vehículo, estas baterías pueden emplearse en sistemas de almacenamiento energético y, cuando ya no resultan aprovechables, incorporarse a procesos de reciclaje.

La economía circular propone, en definitiva, dejar de considerar el automóvil como un producto que se fabrica, se utiliza y se desecha. Cada material, componente o batería puede conservar valor más allá de su primera función. Para Honda, la segunda vida del coche significa precisamente eso, diseñar mejor, utilizar los recursos durante más tiempo y conseguir que el final de un vehículo pueda convertirse en el comienzo del siguiente.