Agosto 6, 2026

Hace 40 años comenzó una leyenda: el primer Mundial de Honda en Fórmula 1

Competición

En 1986, Honda conquistó su primer Campeonato del Mundo de Constructores de Fórmula 1. Fue el inicio de una trayectoria repleta de éxitos que convirtió a la marca en uno de los grandes referentes tecnológicos del automovilismo. Cuarenta años después, Honda celebra aquel hito recordando no solo una victoria histórica, sino una filosofía basada en la innovación, el trabajo en equipo y la mejora continua que sigue impulsando el desarrollo de sus vehículos.

Hay victorias que trascienden el deporte y acaban definiendo la identidad de una marca. Para Honda, una de ellas llegó en 1986, cuando el Williams Honda FW11 conquistó el Campeonato del Mundo de Constructores de Fórmula 1. Aquel título marcó un antes y un después. No solo fue el primero de Honda en la máxima categoría del automovilismo, sino el comienzo de una trayectoria que convertiría a la marca japonesa en una de las grandes protagonistas de la historia reciente de la Fórmula 1.

Para conmemorar este aniversario, Honda ha preparado un programa internacional de exhibiciones con el histórico Williams Honda FW11 como protagonista, permitiendo a los aficionados volver a contemplar en acción uno de los monoplazas más emblemáticos de la marca. Una forma de rendir homenaje a un coche que simboliza el espíritu de desafío e innovación que siempre ha caracterizado a Honda.

Pero el verdadero legado de aquel campeonato va mucho más allá de un monoplaza o de un trofeo.

En 1986, el FW11, impulsado por el motor Honda RA166E, un V6 biturbo de 1,5 litros, dominó la temporada con nueve victorias en dieciséis Grandes Premios y otorgó a Honda su primer Campeonato del Mundo de Constructores. Aquella victoria confirmó el extraordinario potencial de la ingeniería de Honda y demostró que el éxito era el resultado de años de desarrollo, colaboración y búsqueda constante de la excelencia.

Ese fue solo el comienzo. Apenas un año después, Williams Honda conquistó el doblete de pilotos y constructores. Entre 1988 y 1991 llegó otra etapa inolvidable junto a McLaren, con cuatro campeonatos consecutivos de pilotos y constructores y nombres como Ayrton Senna y Alain Prost escribiendo algunas de las páginas más brillantes de la Fórmula 1.

Sin embargo, la historia de Honda nunca ha sido un camino exento de desafíos. La competición ha exigido reinventarse en varias ocasiones y afrontar nuevos proyectos desde cero. Y precisamente esa capacidad para aprender, evolucionar y volver más fuerte es uno de los rasgos que mejor definen a la marca.

Un ejemplo llegó en 2018, cuando Honda inició una nueva etapa suministrando unidades de potencia a Scuderia Toro Rosso. Aquella colaboración permitió desarrollar una nueva generación de motores en condiciones reales de competición antes de dar el salto, un año más tarde, a Red Bull Racing. Lejos de buscar resultados inmediatos, Honda volvió a apostar por un proyecto basado en el aprendizaje, la mejora continua y el trabajo conjunto.

La estrategia dio sus frutos. En 2021, Max Verstappen conquistó el Campeonato del Mundo de Pilotos y abrió una nueva etapa de éxitos para Honda. Entre 2022 y 2024, Red Bull Racing encadenó tres campeonatos consecutivos de constructores, mientras Verstappen sumaba cuatro títulos mundiales consecutivos, confirmando que detrás de cada victoria hay años de esfuerzo compartido entre ingenieros, técnicos y pilotos.

Ese es, probablemente, el mayor legado de Honda en la Fórmula 1. Más allá de los campeonatos, la competición representa un laboratorio donde poner a prueba nuevas ideas, perfeccionar tecnologías y superar constantemente los límites de la ingeniería. Todo el conocimiento adquirido en los circuitos termina trasladándose a los vehículos de producción, desde la eficiencia de los motores hasta la gestión energética, la electrificación o el refinamiento de la conducción.

Porque para Honda, competir nunca ha sido un objetivo en sí mismo. Es el camino para construir automóviles mejores. Cuarenta años después de aquel primer título mundial, la filosofía sigue siendo la misma: desafiar lo establecido, aprender en cada reto y convertir la experiencia de la competición en innovación para todos los Honda que circulan por nuestras carreteras. Ese fue el verdadero significado del triunfo de 1986 y sigue siendo, hoy, una de las señas de identidad de la marca.